Gral. Belgrano 1846, 1° piso Corrientes Capital, Argentina
La arquitectura contemporánea está en un momento de redefinición. La crisis climática, el avance tecnológico y los cambios en los modos de habitar y trabajar están presionando a la disciplina para reinventarse. No se trata solo de nuevas estéticas: son cambios profundos en la manera de pensar, proyectar y construir. Estas son las tendencias que están marcando el rumbo en 2025.
Sostenibilidad: de moda a imperativo
Durante años la sostenibilidad fue una tendencia de nicho, asociada a proyectos experimentales o a mercados de alto poder adquisitivo. Hoy es una exigencia generalizada. Los clientes, los inversores y los organismos reguladores demandan edificios que consuman menos energía, que gestionen mejor el agua, que generen menos residuos y que tengan un menor impacto sobre el entorno.
En términos concretos, esto se traduce en orientación solar optimizada, aislación térmica de calidad, sistemas de ventilación natural, techos verdes, recolección de agua de lluvia y materiales con menor huella de carbono. No todas estas estrategias son igualmente aplicables en todas las latitudes y presupuestos, pero la tendencia es clara: construir bien hoy significa construir sosteniblemente.
La integración de la tecnología BIM
El BIM (Building Information Modeling) está transformando la manera en que los proyectos se desarrollan y se coordinan. Ya no se trata solo de dibujar en computadora: el BIM permite crear un modelo digital tridimensional del edificio que integra toda la información del proyecto —arquitectura, estructura, instalaciones, costos, plazos— en un único entorno colaborativo.
Las ventajas son concretas: detección temprana de interferencias entre sistemas, simulaciones de comportamiento energético, presupuestación más precisa y mejor coordinación entre los distintos profesionales que intervienen en la obra. En un mercado cada vez más competitivo, los estudios que adoptan BIM ofrecen a sus clientes un nivel de control y previsibilidad que no tiene equivalente en los métodos tradicionales.
El rediseño de la vivienda post-pandemia
La pandemia de 2020 fue un experimento involuntario a escala global sobre cómo habitamos nuestras casas. Millones de personas pasaron de repente a trabajar, estudiar, hacer ejercicio y descansar en el mismo espacio, y muchas de esas casas no estaban preparadas para eso. El resultado fue una revisión profunda de las prioridades en el diseño residencial.
Las tendencias que emergieron de esa experiencia siguen vigentes en 2025: espacios con doble función (escritorio que se transforma en comedor, living que incorpora zona de trabajo), mayor valoración de los balcones y terrazas como extensión del espacio habitable, interés en viviendas más pequeñas pero mejor resueltas, y demanda creciente de aislación acústica para trabajar desde casa sin interferencias.
El regreso a los materiales naturales
En reacción a décadas de arquitectura dominada por el vidrio, el acero y los materiales sintéticos, hay un renovado interés por los materiales naturales: la madera, la piedra, el ladrillo visto, el hormigón sin revocar. Esta tendencia no es nostálgica: es una búsqueda de autenticidad, de texturas que envejecen con dignidad y de espacios que se sientan más cálidos y humanos.
En el contexto del NEA, donde la tradición constructiva tiene su propia identidad regional, este retorno a lo material puede ser una oportunidad para integrar el acervo local —la madera de los bosques misioneros, la piedra de la región— en proyectos contemporáneos que sean, al mismo tiempo, de su tiempo y de su lugar.
Arquitectura adaptable: diseñar para el cambio
Una de las lecciones más importantes de los últimos años es que el futuro es impredecible. Los edificios que mejor resisten el paso del tiempo son aquellos que fueron diseñados con la capacidad de adaptarse a usos distintos de los originalmente previstos. Plantas libres, estructuras que permiten subdivisiones o ampliaciones, instalaciones accesibles para modificaciones futuras: estos son los rasgos de una arquitectura pensada no solo para hoy, sino para las próximas décadas.
En Bury Mayer Arquitectos incorporamos esta lógica de adaptabilidad en nuestros proyectos, especialmente en los desarrollos residenciales y comerciales, donde los cambios de uso y de programa son frecuentes a lo largo de la vida útil del edificio.







